Prospecto ALERCROM-D

Composición
Cada 100ml de jarabe contiene: loratadina 100mg sulfato de seudoefedrina 1.200mg, excipientes cs.
Indicaciones
Congestión rinosinusal de origen alérgico y no específico. Resfriado común. Rinitis aguda y vasomotora. Sinusitis. Faringitis.
Dosificación
Cápsulas: adultos y niños mayores de 12 años: 1 cápsula cada 12 horas. Jarabe: adultos y niños de 6 a 12 años y peso corporal mayor de 30kg: 5ml 2 veces al día. Niños de 6 a 12 años y peso corporal menor o igual a 30kg: 2,5ml 2 veces al día.
Contraindicaciones
Hipersensibilidad a alguno de sus componentes. Personas en tratamiento con IMAO.
Precauciones
Se recomienda no usar durante el embarazo y lactancia. Usar con precaución en pacientes con enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial, hipertiroidismo e hipertrofia prostática.
Presentación
Fco. con 100ml de jbe. ALERCROM-DLASCACápsulasAntihistamínico. Descongestivo.
Propiedades
La loratadina es un antagonista de los receptores H1 de duración prolongada. Estudios de laboratorio demuestran que a dosis necesarias para ocupar los receptores H1 periféricos, no se alcanzan los receptores H1 centrales. ALERCROM-D Cápsulas no posee acción anticolinérgica como los antihistamínicos H1 clásicos.
Características
ALERCROM-D Cápsulas es una asociación de la loratadina, un antihistamínico con actividad antagonista periférica selectiva de los receptores H1 de la histamina y la seudoefedrina, un compuesto que actúa sobre las mucosas del tracto respiratorio produciendo vasoconstricción.
Farmacocinética
La loratadina es un antihistamínico tricíclico, de acción prolongada, con actividad como antagonista selectivo de los receptores H1 periféricos. La loratadina se absorbe por completo después de ser administrada por vía oral. La vida media de eliminación del plasma es de 9 horas. Sin embargo, su efecto antihistamínico persiste durante 24 horas. El inicio de acción es muy rápido estimándose en 30 minutos aproximadamente. Después es metabolizada en forma extensa en el hígado y excretada a través de la orina y heces. El sulfato de seudoefedrina, uno de los alcaloides naturales de la efedra, es un descongestionante nasal de efecto simpaticomimético; se absorbe completamente en el tracto gastrointestinal después de la administración por vía oral, alcanzando concentraciones pico en plasma entre 1 y 3 horas después de la administración. La seudoefedrina se excreta primariamente sin cambios en la orina en 55 a 90% en 24 horas; sin embargo, una pequeña proporción se metaboliza en el hígado (menos del 1%) por N-desmetilación. Su vida media plasmática se ha determinado en aproximadamente 6 horas.
Reacciones adversas
La incidencia de efectos adversos asociados con la combinación de loratadina y el sulfato de seudoefedrina son insomnio y boca seca, los cuales se comunicaron comúnmente. Otras reacciones adversas asociadas a la combinación de loratadina y seudoefedrina incluyeron cefalea y somnolencia. Las reacciones adversas en orden decreciente de frecuencia incluyeron: nerviosismo, mareos, fatiga, náuseas, trastornos abdominales, anorexia, sed, taquicardia, faringitis, rinitis, acné, prurito, erupción cutánea, urticaria, artralgia, confusión, disfonía, hiperquinesis, hipoestesia, disminución de la libido, parestesias, temblores, vértigo, rubores, hipotensión ortostática, aumento de la sudoración, trastornos oculares, dolor de oído, tinnitus, alteraciones del sentido del gusto, agitación, apatía, depresión, euforia, paroniria, aumento de apetito, cambio en los hábitos intestinales, dispepsia, eructos, hemorroides, cambio de color de la lengua, trastornos de la lengua, vómitos, función hepática anormal pasajera, deshidratación, aumento de peso, hipertensión, palpitaciones, migraña, broncospasmo, tos, disnea, epistaxis, congestión nasal, estornudos, irritación nasal, disuria, trastornos en la micción, nicturia, poliuria, retención urinaria, astenia, dolor de espalda, calambres en las piernas, malestar general y rigores. Durante la administración de loratadina, se han informado en raras ocasiones casos de alopecia, anafilaxis y anomalías en la función hepática.
Interacciones
La loratadina no causa potenciación cuando se administra concomitantemente con alcohol. Durante los estudios clínicos controlados se ha informado aumento en las concentraciones plasmáticas de loratadina después del uso concomitante con ketoconazol, eritromicina o cimetidina, pero sin haber habido cambios clínicos significativos (incluyendo cambios electrocardiográficos). Se debe tener precaución cuando se administre junto con otros fármacos que inhiban el metabolismo hepático hasta que se puedan realizar estudios de interacción definitiva. Cuando se administran agentes simpaticomiméticos a pacientes que reciben inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO) pueden ocurrir reacciones hipertensivas, incluso crisis hipertensivas. Los efectos antihipertensivos de metildopa, mecamilamina, reserpina y alcaloides derivados del veratro, pueden ser reducidos por los compuestos simpaticomiméticos. Los agentes bloqueadores betaadrenérgicos también pueden interactuar con los simpaticomiméticos. Cuando se usa seudoefedrina concomitantemente con digital se puede aumentar la actividad del marcapasos ectópico. Los antiácidos aumentan la tasa de absorción de la seudoefedrina y el caolín la disminuye.
Sobredosificación
En el caso de una sobredosis, debe iniciarse inmediatamente el tratamiento sintomático general y coadyuvante que debe mantenerse durante todo el tiempo necesario. Síntomas: pueden variar de depresión del SNC (sedación, apnea, disminución de la agudeza mental, cianosis, coma, colapso cardiovascular) a estímulos (insomnio, alucinaciones, temblores o convulsiones), a muerte. Otros signos y síntomas pueden incluir euforia, excitación, taquicardia, palpitaciones, sed, sudoración, náuseas, mareos, tinnitus, ataxia, visión borrosa, hipertensión o hipotensión. El riesgo de estímulo es más probable en niños, como también lo son los signos y síntomas similares a los producidos por la atropina (boca seca, pupilas fijas y dilatadas; rubores, hipertermia y síntomas gastrointestinales). A dosis elevadas los medicamentos simpaticomiméticos pueden producir mareos, cefalalgia, náuseas, vómitos, sudoración, sed, taquicardia, dolor precordial, palpitaciones, dificultades de la micción, debilidad y tensión muscular, ansiedad, inquietud e insomnio. Muchos pacientes pueden presentar una psicosis tóxica con ilusiones y alucinaciones. Algunos pueden desarrollar arritmias cardíacas, colapso circulatorio, convulsiones, coma e insuficiencia respiratoria. Tratamiento: debe inducirse el vómito aun si ha ocurrido emesis espontáneamente. El vómito inducido farmacológicamente, por administración de jarabe de ipecacuana, es el método preferido. Sin embargo, no se debe inducir el vómito en pacientes con menoscabo de la conciencia. La acción de la ipecacuana se facilita por la actividad física y por la administración de 240 a 360 mililitros de agua. Si no ocurre emesis dentro de los 15 minutos, las dosis de ipecacuana deben repetirse. Se deben tomar precauciones para evitar la aspiración, especialmente en los niños. Después de la emesis, debe tratarse de absorber cualquier resto de droga que quede en el estómago administrando carbón activado en forma de suspensión espesa en agua. Si no se tiene éxito en inducir el vómito, o éste está contraindicado, se debe hacer lavado gástrico. La solución salina fisiológica es la solución de elección para el lavado gástrico, especialmente en niños. En adultos puede usarse agua corriente; sin embargo, antes de la siguiente instilación debe extraerse el mayor volumen posible de líquido administrado previamente. Los catárticos salinos atraen agua dentro del intestino por ósmosis y, por lo tanto, pueden ser valiosos por su rápida acción diluyente del contenido intestinal. No se sabe si este producto puede dializarse. Después del tratamiento de urgencia el paciente debe continuar siendo vigilado médicamente. El tratamiento de los signos y síntomas de sobredosis es sintomático y coadyuvante. No se deben usar agentes estimulantes (analépticos). Pueden usarse vasoconstrictores para el tratamiento de la hipotensión. Los barbitúricos de acción corta, diazepam o paraldehído, pueden administrarse para controlar las convulsiones. La hiperpirexia, especialmente en los niños, puede necesitar tratamiento con baños de esponja con agua tibia o con una manta hipotérmica. La apnea se trata con ventilación mecánica asistida. Ante la eventualidad de una sobredosificación, concurrir al Centro Nacional de Toxicología del Centro de Emergencias Médicas Dr. Luis María Argaña - Av. Gral. Santos y Teodoro S. Mongelós - Asunción.

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