DIUREX A - Advertencias

Hiperpotasemia: pacientes que recibieron clorhidrato de amilorida solo o asociado con otros diuréticos presentaron hiperpotasemia (potasemia superior a 5,5mEq/l), en particular cuando eran de edad avanzada, o pacientes hospitalizados con cirrosis hepática o edema cardíaco con alteraciones renales comprobadas, que se hallaban graves o estaban sometidos a terapia diurética intensa. Estos pacientes deben ser estrechamente controlados para detectar signos clínicos, bioquímicos o electrocardiográficos de hiperpotasemia. No suministrar potasio adicional a pacientes que reciben DIUREX A, salvo en casos de hipopotasemia intensa y/o refractaria. Si se administra una suplementación de potasio, vigilar cuidadosamente los niveles de potasio en suero. De sobrevenir hiperpotasemia en un paciente que está recibiendo DIUREX A discontinuar de inmediato la medicación y, de ser necesario, adoptar las medidas activas conducentes a reducir los niveles séricos de potasio. Insuficiencia renal: los diuréticos tiazídicos no son eficaces cuando el clearance de creatinina disminuye hasta menos de 30ml/min. Quienes presentan más de 30mg/dl de nitrógeno ureico en sangre, más de 1,5mg/dl de creatinina sérica o más de 60mg/dl de urea en sangre total, o tienen diabetes mellitus, no deben ser tratados con DIUREX A si no se implementa un monitoreo frecuente y cuidadoso de las concentraciones séricas de electrólitos y de nitrógeno ureico en sangre. En condiciones de deterioro de la función renal el agregado de un agente inhibidor de la excreción urinaria de potasio acentúa la retención de éste y puede desencadenar la rápida aparición de hiperpotasemia. Desequilibrio electrolítico: controlar estrechamente la presentación de signos de desequilibrio hidroelectrolítico (hiponatremia, alcalosis hipoclorémica, hipomagnesemia). Cuando el tratamiento genera una diuresis brusca o es prolongado o el paciente tiene una cirrosis intensa puede producirse una hipopotasemia, condición que puede exagerar los efectos tóxicos de la digital sobre el corazón. Los efectos de DIUREX A sobre la natremia no son relevantes, al igual que sobre el calcio; no obstante, si se presentan síntomas por tales causas, obrar en consecuencia. Hiperazoemia: la hidroclorotiazida puede precipitar la hiperazoemia y tener efectos acumulativos en pacientes con deterioro de la función renal. Si durante el tratamiento de una nefropatía la hiperazoemia y la oliguria aumentan, se interrumpirá la administración del diurético. Hepatopatía: el uso de tiazidas debe ser muy prudente, pues pequeñas alteraciones del equilibrio hidroelectrolítico pueden precipitar un coma hepático. Trastornos metabólicos: en pacientes tratados con tiazidas puede aparecer hiperuricemia o presentarse un ataque de gota. La droga puede alterar la tolerancia a la glucosa y exigir un eventual ajuste de la dosis de antidiabéticos. Para reducir la posibilidad de hiperpotasemia en los diabéticos (o en riesgo de serlo), establecer el grado de suficiencia renal antes de comenzar el tratamiento con DIUREX A. Por lo menos tres días antes de realizar una prueba de tolerancia a la glucosa se ha de interrumpir la administración de DIUREX A. En pacientes con enfermedades cardiopulmonares o con diabetes mal controlada la medicación puede provocar alteraciones del equilibrio ácido/básico y el desarrollo de una acidosis puede acompañarse de un rápido aumento de la concentración sérica de potasio.