AMANTADINA - Precauciones y advertencias

Un pequeño número de intentos de suicidio, algunos fatales, se ha registrado entre pacientes que recibían amantadina. Este fármaco puede exacerbar trastornos mentales preexistentes, especialmente en los ancianos. Los pacientes que intentan suicidarse suelen exhibir desorientación, cambios de personalidad, agresividad, alucinaciones, paranoia, somnolencia o insomnio. Todas estas alteraciones aparecen cuando se alcanzan elevadas concentraciones plasmáticas (1-5mg/ml). No se aconseja indicarla a pacientes con antecedentes psiquiátricos o en tratamiento con psicofármacos, a menos que los beneficios superen los riesgos potenciales. Los pacientes que experimenten visión borrosa o efectos sobre el sistema nervioso central debieran ser advertidos de no operar maquinaria pesada ni conducir automóviles. La amantadina no debe suspenderse bruscamente, debido a que algunos pacientes con Parkinson han sufrido crisis parkinsoniana. Algunos pacientes pueden desarrollar síndrome neuroléptico maligno, que es potencialmente mortal y se manifiesta con hiperpirexia, rigidez muscular, inestabilidad autonómica y estado mental alterado. La dosis debe reducirse en sujetos de más de 65 años y en aquellos con falla renal. En ratas la amantadina ha demostrado ser teratogénica, no así en conejos; sin embargo, no debiera administrarse a mujeres embarazadas a menos que el beneficio para la madre supere el riesgo potencial para el feto. No se recomienda su uso en mujeres que amamantan. La eficacia y seguridad en niños menores de 1 año no se ha establecido.